Tendencias educativas ambientales en la época de la crisis climática.

El cambio climático es un problema global con impactos locales, que exige respuestas educativas contextualizadas a la revolución digital.

El IPCC, en 2013 (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), fue claro al señalar, en medio de la creciente desinformación global —originada en gran medida por la indecisión política—, que el cambio climático es una realidad y que sus efectos se han intensificado desde la segunda mitad del siglo XX como consecuencia del calentamiento global (IPCC, 2013). Su principal causa es la emisión descontrolada y el aumento en la concentración de dióxido de carbono (CO₂) y metano en la atmósfera, provenientes de actividades como la quema de combustibles fósiles para el transporte y la generación de energía, la deforestación, el cambio en el uso del suelo, la producción industrial, los modelos agropecuarios insostenibles y la inadecuada gestión de residuos (Naciones Unidas, 2026).

De igual forma, el IPCC (2013) reconoce que estos factores han generado desequilibrios en los sistemas del planeta, especialmente en los ciclos del agua y del carbono. Esto ha provocado la pérdida de masa glaciar en todos los continentes, el aumento del nivel de los océanos y, en consecuencia, mayores procesos de evaporación del agua, que también actúa como gas de efecto invernadero (Briceño, A.  2022). Adicionalmente, esta alteración del clima se manifiesta en fenómenos como sequías, lluvias intensas, escasez de agua, inundaciones, incendios de gran magnitud, tormentas catastróficas y pérdida de biodiversidad ( (Naciones Unidas, 2026).

En 2020, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en su informe sobre la brecha de emisiones, señaló que los principales emisores de gases de efecto invernadero eran China, Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido e India, quienes en conjunto aportaban el 55 % de las emisiones globales de GEI, sin incluir el cambio en el uso del suelo  (PNUMA, 2020). En la actualidad, los seis mayores emisores son China, Estados Unidos, India, la Unión Europea, Rusia e Indonesia. Según estimaciones preliminares para 2024 —que excluyen las emisiones de CO₂ asociadas al uso y cambio de uso del suelo y la silvicultura, debido a la disponibilidad de datos hasta 2023—, se evidencia un aumento de las emisiones respecto a 2023 en todos estos actores, con excepción de la Unión Europea (PNUMA, 2025).

En el contexto global, Colombia ocupa el puesto número 30 en emisiones de gases de efecto invernadero y el tercer lugar en América Latina, después de Brasil y Argentina. Estas emisiones están asociadas a actividades como la agricultura, la industria, el transporte y la gestión de residuos, entre otras (IDEAM, 2024)

La lucha contra el cambio climático ha estado marcada por diversos acuerdos internacionales, entre ellos el Protocolo de Montreal, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Protocolo de Kioto, el Acuerdo de Copenhague, el Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), siendo estos últimos una de las estrategias más relevantes para la protección ambiental y la reducción de la contaminación, especialmente en América Latina.

Fuente: https://www.cepal.org/es/temas/agenda-2030-desarrollo-sostenible/objetivos-desarrollo-sostenible-ods

Mas información sobre los ODS

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2019) el Caribe es la segunda región más vulnerable a los efectos del cambio climático a nivel mundial, debido a su ubicación geográfica y a la alta concentración de población en zonas costeras. Cerca del 17 % de los 10.271 desastres registrados entre 1970 y 2010 ocurrieron en América Latina y el Caribe. Asimismo, entre 1990 y 2017 se registraron 345 eventos climáticos extremos en la región, generando pérdidas económicas anuales cercanas a los 3.000 millones de dólares, con impactos significativos en los sectores sociales y productivos.

Frente a este panorama, surgen cuestionamientos sobre los avances en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 13, “Acción por el clima”, y su estrecha relación con el ODS 4, “Educación de calidad”. En particular, la meta 4.7 establece que, para 2030, se debe garantizar que todos los estudiantes adquieran los conocimientos y habilidades necesarios para promover el desarrollo sostenible, incluyendo estilos de vida responsables  (CEPAL, 2019). Estos compromisos, fortalecidos en escenarios internacionales como la COP21, evidencian el papel estratégico del sector educativo en la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con la crisis ambiental (Briceño, A.  2022).

En este sentido, países como Colombia deben fortalecer la generación de capacidades territoriales no solo para la protección de los ecosistemas estratégicos, sino también para la adaptación y resiliencia frente al cambio climático. En este proceso, la educación se posiciona como un eje fundamental, aunque requiere fortalecimiento en metodologías, formación docente y articulación con las realidades locales.

La educación tiene el potencial de transformar actitudes y comportamientos, promoviendo decisiones informadas frente al cambio climático. En el ámbito escolar, permite a los jóvenes comprender sus impactos, desarrollar capacidades de adaptación y asumir un rol activo en la búsqueda de soluciones. Asimismo, el acceso a información clara contribuye a reducir el miedo asociado a visiones alarmistas. En este contexto, UNICEF ha recogido la perspectiva de niños y niñas para visibilizar lo que implica crecer en un escenario de cambio climático acelerado (Naciones Unidas, 2026)

Asimismo, la UNESCO (2012). reconoce que la educación es fundamental para enfrentar los problemas ambientales. En este marco, resalta la importancia de avanzar hacia una Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS), la cual busca dotar a las personas de conocimientos, competencias y valores necesarios para abordar desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el uso excesivo de recursos y la desigualdad, todos ellos determinantes del bienestar humano y del planeta (UNESCO, 2026)

En la actualidad, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en articulación con el Ministerio de Educación Nacional, entidades territoriales y autoridades ambientales, ha impulsado la incorporación del cambio climático en todos los niveles educativos a través de los nodos regionales. Como parte de esta estrategia, se ha desarrollado la cartilla “El clima cambió, yo también”, la cual orienta a docentes en la integración del cambio climático en el currículo y en los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), atendiendo a las necesidades y problemáticas de cada territorio. (MINAMBIENTE, 2016)

Esta cartilla propone como eje central el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), entendido como una estrategia didáctica orientada al fortalecimiento de los procesos de pensamiento. Este enfoque ha sido priorizado para que los docentes diseñen situaciones de aprendizaje contextualizadas, partiendo de las dinámicas propias de cada territorio. Así, se busca que los estudiantes articulen conocimientos científicos a partir de problemáticas reales y desarrollen alternativas de solución pertinentes (MINAMBIENTE, 2016)

Con el siguiente video puedes profundizar un poco mas sobre el ABP o para mas información Clíc aquí


No obstante, es importante reconocer que uno de los grandes desafíos actuales de la educación ambiental frente al cambio climático radica en avanzar al mismo ritmo de los desarrollos tecnológicos. En muchos casos, esta aún se encuentra rezagada, mientras que herramientas como la inteligencia artificial, la realidad virtual y el aprendizaje híbrido emergen como oportunidades clave para transformar y dinamizar los procesos educativos en la era digital (Reyes, 2025). Estas herramientas permitirán:

Las nuevas tendencias educativas están transformando los procesos de enseñanza-aprendizaje hacia modelos más dinámicos y efectivos. En este contexto, la inteligencia artificial permite personalizar la experiencia educativa al adaptarse al ritmo y estilo de cada estudiante, mejorando la retención y los resultados académicos. A su vez, tecnologías como la realidad virtual y aumentada ofrecen experiencias inmersivas que facilitan la comprensión de contenidos complejos al recrear diversos entornos. Por su parte, la gamificación convierte el aprendizaje en una experiencia interactiva que incrementa la motivación, la participación y el pensamiento crítico. Finalmente, el micro aprendizaje se posiciona como una estrategia eficaz al presentar contenidos en fragmentos breves y específicos, optimizando la asimilación del conocimiento.

En conjunto, estas herramientas están redefiniendo la educación hacia enfoques más personalizados, innovadores y centrados en el estudiante, y pueden brindar las herramientas necesarias para los nuevos desafíos de la educación ambiental en tiempos de crisis climática. 

 

 

 

Referencias

Briceño, A. (2022). La educación en cambio climático desde la educación media: una apuesta en la Orinoquía colombiana [Tesis doctoral]. Universidad Santo Tomás. https://repository.usta.edu.co/bitstream/handle/11634/48302/2022angelicabriceno.pdf?sequence=1

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2019). ODS 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos en América Latina y el Caribe. https://www.cepal.org/sites/default/files/static/files/ods13_c1900799_press.pdf

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2019). Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Una oportunidad para América Latina y el Caribe. https://www.cedhnl.org.mx/bs/vih/secciones/planes-y-programas/Agenda-2030-y-los-ODS.pdf

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). (2024). Inventario nacional de emisiones y absorciones de gases de efecto invernadero (INGEI). https://www.minambiente.gov.co/cambio-climatico-y-gestion-del-riesgo/inventario-nacional-de-emisiones-y-absorciones-de-gases-de-efecto-invernadero-ingei/

Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). (2013). Cambio climático 2013: Bases físicas. Resumen para responsables de políticas, resumen técnico y preguntas frecuentes (Quinto informe de evaluación). https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/03/WG1AR5_SummaryVolume_FINAL_SPANISH.pdf

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Colombia). (2016). El clima cambió, yo también. https://www.minambiente.gov.co/cambio-climatico-y-gestion-del-riesgo/cambio-climatico-en-la-educacion-basica/

Naciones Unidas. (2026). Acción por el clima. https://www.un.org/es/climatechange/science/key-findings

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). (2020, diciembre 1). Informe sobre la brecha de emisiones. https://www.unep.org/es/emissions-gap-report-2020

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). (2025, noviembre 1). Informe sobre la brecha de emisiones 2025. https://wedocs.unep.org/items/9f0bf855-2069-42a6-a856-4b389f740c5c

Reyes, I. (2025, julio). Tendencias educativas 2025: La revolución digital que transforma la educación actual. CognosOnline. https://cognosonline.com/tendencias-educativas-mas-importantes/#:~:text=Las%20tendencias%20educativas%20actuales%20se,de%20trabajo%20en%20constante%20evoluci%C3%B3n

UNESCO. (2012). Educación para el desarrollo sostenible: Libro de consulta. Instrumentos de aprendizaje y formación (N.º 4). https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000216756

UNESCO. (2026, febrero). Qué debe saber acerca de la educación para el desarrollo sostenible. https://www.unesco.org/es/sustainable-development/education/need-know#:~:text=La%20UNESCO%20apoya%20a%20los,Sostenible%20(Berl%C3%ADn%2C%20Alemania).

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