Entender el cambio climático: conceptos y marcos globales y nacionales
En los territorios, el cambio climático no se entiende desde los informes, sino desde lo que la gente vive.
Colombia es un país con una gran diversidad de culturas, costumbres y tradiciones, especialmente en las zonas rurales. En estos territorios, incluyendo comunidades indígenas, aún se desarrollan prácticas que provienen de tiempos precoloniales, las cuales orientan la forma en que se construyen sus modos de vida, sus sistemas productivos y la prestación de servicios.
Estos saberes ancestrales han guiado históricamente la planificación de actividades, especialmente en el ámbito agropecuario. Sin embargo, con el avance constante de la tecnología y el conocimiento científico, muchas de estas prácticas han perdido fuerza en su implementación. Aun así, en la actualidad, numerosas comunidades continúan utilizando métodos tradicionales para planificar sus ciclos productivos, reconociendo su valor y efectividad en contextos locales.
Entre estas herramientas se encuentra el Almanaque Bristol, cuyo contenido amplio y diverso explica su permanencia en el tiempo. Este incluye información sobre las fases lunares y su influencia en la agricultura, la pesca y la vida cotidiana, así como pronósticos del tiempo, referencias a estaciones climáticas y elementos de la astrología que hacen parte de la cultura popular.
Imagen tomada de: https://www.senalcolombia.tv/bristol-calendario-lunar-historia
De igual manera, las Cabañuelas constituyen otro método tradicional de predicción climática, ampliamente utilizado en el campo hispanoamericano. Este sistema se basa en la observación del comportamiento del clima durante los primeros días de enero para proyectar las condiciones de los doce meses del año. A través de la interpretación de elementos como el viento, la nubosidad y las lluvias, las comunidades logran anticipar escenarios climáticos y planificar actividades como la siembra y la cosecha.En este sentido, las comunidades rurales han desarrollado históricamente sus labores productivas apoyándose en diversas herramientas y conocimientos, tanto tradicionales como contemporáneos, que les permiten organizar y planificar sus producciones agropecuarias de acuerdo con las dinámicas del entorno.
Aunque estas y muchas otras herramientas para la predicción del clima aún se emplean, de manera empírica y como resultado del consenso del campesinado colombiano, su utilidad ha venido disminuyendo con el tiempo. Hoy en día, predecir el clima se ha convertido en un desafío creciente para el sector rural, ya que la eficacia de métodos tradicionales como el Almanaque Bristol o las Cabañuelas es cada vez menor.
En este contexto, la producción rural del país ha comenzado a evidenciar de manera directa aquello que muchos han escuchado, pero no siempre comprenden en profundidad: el cambio climático. Este fenómeno no se presenta únicamente como un concepto global o técnico, sino como una realidad concreta que altera los ciclos naturales, desestabiliza las formas tradicionales de planificación y pone en tensión los saberes que históricamente han guiado la vida en el campo.
Pero ¿Qué es el cambio climático?
El cambio climático se refiere a las alteraciones a largo plazo en los patrones del clima, como la temperatura, las lluvias o los vientos, que se presentan durante décadas o incluso siglos. De acuerdo con el IPCC, este fenómeno está asociado tanto a causas naturales como, principalmente en la actualidad, a actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y los cambios en el uso del suelo.
En términos sencillos, el cambio climático implica que las condiciones del clima están cambiando de manera sostenida en el tiempo, afectando los ciclos naturales y la forma en que las personas, especialmente en zonas rurales, planifican sus actividades.
Variabilidad climática
Se refiere a los cambios naturales y temporales del clima en periodos cortos (meses o años). Por ejemplo:
- Un año más lluvioso de lo normal
- Una temporada de sequía
- Fenómenos como El Niño o La Niña
Es algo que siempre ha ocurrido y forma parte del comportamiento natural del clima.
Cambio climático
Se refiere a cambios permanentes o de largo plazo en el clima, que modifican sus patrones habituales.
Por ejemplo:
- Aumento progresivo de la temperatura
- Cambios en las épocas de lluvia
- Eventos extremos más frecuentes o intensos
A diferencia de la variabilidad, estos cambios no son temporales, sino que se mantienen y transforman el sistema climático
Mientras la variabilidad climática explica los cambios normales del clima, el cambio climático representa una transformación más profunda y sostenida que está alterando las condiciones en las que históricamente se ha desarrollado la vida en los territorios.
Hablemos de conceptos clave
Cuando se habla de cambio climático, es común encontrarse con una serie de términos que se repiten constantemente en documentos, políticas y procesos educativos. Sin embargo, muchas veces estos conceptos no se comprenden del todo o se utilizan de manera superficial, lo que dificulta su aplicación en la vida cotidiana y en los territorios.
Más allá de definiciones técnicas, entender estos conceptos permite interpretar mejor lo que está ocurriendo, tomar decisiones informadas y orientar acciones concretas, tanto a nivel individual como colectivo. En contextos rurales y comunitarios, donde los impactos del cambio climático ya son evidentes, apropiarse de este lenguaje se vuelve fundamental para fortalecer procesos de adaptación, organización y transformación.
A continuación, se presentan algunos conceptos clave que sirven como base para comprender y actuar frente al cambio climático:
- Mitigación: Conjunto de acciones orientadas a reducir o prevenir las emisiones de gases de efecto invernadero, así como a aumentar los sumideros de carbono (como bosques), con el fin de limitar la magnitud del cambio climático.
- Adaptación: Proceso de ajuste de los sistemas naturales y humanos frente a los efectos actuales o esperados del cambio climático, con el objetivo de reducir daños, aprovechar oportunidades y disminuir la vulnerabilidad.
- Resiliencia climática: Capacidad de los sistemas sociales, económicos y ambientales para resistir, adaptarse y recuperarse de los impactos del cambio climático, manteniendo sus funciones esenciales.
- Desarrollo sostenible: Modelo de desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, integrando la protección ambiental, el crecimiento económico y el bienestar social.
- Justicia climática: Enfoque que reconoce que los impactos del cambio climático afectan de manera desigual a países y poblaciones, promoviendo la equidad, la protección de los más vulnerables y la responsabilidad de los mayores emisores.
- Carbono neutralidad: Estado en el que un país, organización o actividad equilibra las emisiones de dióxido de carbono generadas con su eliminación o compensación, logrando emisiones netas iguales a cero.
Marco normativo global
Estos conceptos son de suma importancia, especialmente para comprender que el cambio climático es un problema global que requiere la acción conjunta de los países. Para ello, se han creado acuerdos y protocolos internacionales que establecen compromisos para reducir sus impactos y orientar las acciones a nivel nacional y local, los cuales se presentan de forma resumida en el siguiente infográfico.
Fuente: Elaboracion propia.
Marco normativo del cambio climático en Colombia
En Colombia, el cambio climático ha sido incorporado progresivamente en el marco normativo y de política pública, reconociéndose como un desafío prioritario para el desarrollo del país. Este marco busca orientar las acciones de mitigación y adaptación, así como articular a los diferentes actores institucionales y territoriales.
Entre los principales instrumentos se encuentra la Política Nacional de Cambio Climático, que establece lineamientos para la gestión del cambio climático en el país, promoviendo la integración de este enfoque en la planificación sectorial y territorial. Asimismo, el país cuenta con la Ley 1931 de 2018, que establece las directrices para la gestión del cambio climático, definiendo responsabilidades y mecanismos de articulación entre niveles de gobierno.
Fuente: Elaboracion propia.
Estas disposiciones son lideradas por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en coordinación con otras entidades del Estado, y se articulan con compromisos internacionales como el Acuerdo de París.
En el ámbito territorial, este marco normativo se traduce en instrumentos de planificación y gestión que deben ser implementados por las entidades locales, lo que implica un reto importante para su apropiación y aplicación en contextos rurales. En este sentido, la educación ambiental y climática juega un papel fundamental para facilitar la comprensión y puesta en práctica de estas políticas en los territorios.
El cambio climático no es solo un concepto técnico ni una discusión global; es una realidad que ya está transformando los territorios y las formas de vida, especialmente en contextos rurales, afectando tanto los ecosistemas como los saberes y prácticas de las comunidades. Comprender este fenómeno implica ir más allá de las definiciones y articular el conocimiento científico con los saberes territoriales, fortaleciendo procesos educativos que permitan interpretar, adaptarse y actuar.
Comentarios
Publicar un comentario